domingo, 16 de mayo de 2010

GEMINIS - LOS ORIGENES DE LOS SIGNOS


ORÍGENES MITOLÓGICOS DE LOS SIGNOS


GÉMINIS (Los Gemelos)


La interpretació n de este signo que simboliza la amistad, la unión armónica
de dos naturalezas o caracteres, resulta muy dudosa con respecto a los
pueblos de Caldea, debido a que en un principio se le representó de dos
maneras: como un montón de ramas o como dos niños cara a cara. Algunos
historiadores consideran que dicha representació n se emparenta con los
hijos gemelos de algún rey babilónico, cuyo trono heredaron y gobernaron de
una forma conjunta, lo cual pertenece al dominio de la leyenda. La tradición
pretende asimilarlo a la entrañable amistad entre los héroes Gilgamesh y
Enkidu de la mitología mesopotámica.
En la mitología griega, los mencionados gemelos, se transformaron en Cástor
y Pólux, nacidos de Leda esposa del rey de Esparta y Júpiter (Zeus) quien
adoptó la forma de un cisne para fecundarla. Es proverbial la amistad que
siempre existió entre estos dos hermanos míticos, símbolos de la doble
personalidad armónica que se le atribuye a los nacidos bajo este signo.
Para los egipcios, Géminis representaba a Horus y Harpócrates, el dios
halcón hijo de la diosa Isis, mientras que para los hebreos era una
misteriosa puerta de doble hoja.
El mito geminiano está representado por el tercer trabajo de Hércules. El
trabajo consistía en buscar el Arbol de las manzanas de oro de la Hespérides
Todos, deseaban encontrar este árbol, pero su lugar era desconocido, y era
custodiado por tres hermosas doncellas que a la vez estaban cuidadas por un
dragón de cien cabezas. Además debía cumplir con cinco pruebas en el camino.


La primera fué la frustración por no encontrar el camino, la segunda luchar
con Anteo, una enorme serpiente que lo venció en muchas oportunidades hasta
que pudo con ella, la tercera fué ser engañado y debilitado por Busiris, que
lo mantuvo atado durante un año hasta que se dió cuenta del engaño y venció
al falso maestro, la cuarta fue liberar a Prometeo de sus cadenas, y la
quinta fué liberar al gigante Atlas de la pesada carga de sostener al mundo,
hecho lo cual cumplió con la quinta prueba y apareció frente a él el premio
buscado, las manzanas de oro.
El geminiano debe afrontar en su camino de crecimiento las cinco pruebas de
este trabajo, primero debe aprender a tener paciencia para poder lograr
objetivos, y vencer la frustración del error, segundo aprender a concentrar
su energía para vencer los obstáculos desde el aprendizaje, tercero no
dejarse engañar por las posibilidades del rápido triunfo, que viene a través
de propuestas ilusorias, cuarto liberarse de las cadenas que lo atan al
pasado, y por último entender que después del sacrificio llega la recompensa
deseada.

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